Tic, tac…

Tic tac, tic tac,… el día araña minutos a la noche.

Tic tac, tic tac, … no llegas a tiempo para la salida del vuelo con destino alguna parte.

Tic tac, tic tac,… apaga la alarma, que hoy es festivo.

Tic tac, tic tac, … cuento hasta tres y ya no me ves.

Tic tac, tic tac, … escucho la lluvia, el viento y … un trueno.

Tic tac, tic tac, … ¿me oyes? Silencio.

Tic tac, tic tac, … sonrío y me pierdo.

Tic tac, tic tac, … el tiempo avanza,

Tic tac, tic tac,… empieza la cuenta atrás.

Sí…..No… (1)

No leas el final de los libros, te vas a perder el camino.

No digas lo que no piensas, lo que no sientes, porque luego, te arrepientes.

Pon un «sí» porque merece la pena, porque deseas hacerlo.

Sí a ese rayo de luz que brilla en pleno invierno.

Sí a tu canción favorita, la que cantas sin parar.

Sí a ser tú, y a ser yo, y a ser nosotros y caminar por este cuento que se llama vida.

No engañes, ni te engañes, lo acabarás pagando caro.

No te rindas, no esperes.

Sí a soñar, sí a vivir, sí a sentir.

Sí a las risas que curan, a las risas de verdad.

Si a saber pedir perdón, sí a perdonar.

Sí….

R.

Aquella mujer

Escrito en Noviembre de 1992:

Se fijó en aquella mujer del otro banco. Su cara arrugada, su frente, sus manos. Toda ella daba la sensación de haber vivido mucho, y de haber sufrido también.

Cuando levantó los ojos vio su tristeza, la añoranza de otros tiempos. Le sonrió y su sonrisa fue una invitación, un aliento, una esperanza. Esa noche soñó con aquellos ojos grises, con aquellas arrugas tan bellas.

Al día siguiente volvió. La misma mujer, el mismo banco, el mismo vestido. Volvió a mirarla, volvió a sonreir y se acercó a ella. Le habló de su juventud, de otros tiempos, de sus ilusiones y desilusiones, de sus alegrías y de sus fracasos. Sus ojos grises brillaban como perlas negras, por la edad, por los recuerdos. Sus manos estaban entre las manos arrugadas pero firmes. Tras la historia el consejo, la experiencia, la vida.

Se siguieron los días. Cada uno era distinto, cada día era nuevo, una nueva historia, un capítulo nuevo, como el cuento de una vida. Cada día aprendía algo, cada día le daba menos miedo crecer.

Pero aquel día, de lluvia como el día de «su» boda, no vino; ni al siguiente. En el mismo banco intentaba imaginar nuevas historias, pero faltaban su voz y el calor de sus manos.

Comprendió lo que había pasado, pero no quería admitirlo. Tanta vida no podía morir. Solo podía estar en otro banco haciendo crecer a alguien más, viviendo en su pasado y muriendo poco a poco, contando su vida con una sonrisa en los labios.

Te deseo…

Te deseo bien, bien en todo, bien con todo.

Te deseo mariposas. En el estómago, a tu alrededor… mariposas que te despierten de la siesta, que te susurren bellas melodías.

Te deseo un bosque mágico en el que perderte el tiempo que tú elijas, las veces que te apetezca.

Te deseo verdad,

Te deseo ganas,

Te deseo sorpresas, sonrisas, risas. Risas que no se olviden, risas que sumen, risas que se contagien, risas que te sanen. Te deseo muchas risas.

Te deseo sueños bonitos, y magia para hacerlos realidad.

Te deseo un mar y un horizonte hacia el que camines seguro.

Te deseo vida, te deseo amor, te deseo luz, te deseo abrazos, te deseo besos, te deseo más, más de todo lo bello, más de todo lo que desees.

Te deseo todo lo bueno que te mereces.

R.

Paseo

¿Quieres pasear?

Juntos hemos hecho brillar el sol, juntos hemos hecho brillar la luna.

¿Quieres pasear?

Juntos hemos creado magia a nuestro alrededor

Juntos hemos tenido fuerza, para volar.

¿Quieres pasear?

Juntos podemos ser uno, juntos podemos hacerlo todo,

juntos tenemos fuerza.

Tenemos que pasear juntos…..¿Quieres pasear?

octubre 2010

Chachachá

He estado bailando chachachá con un desconocido.

Yo caminaba decidida hacia las lechugas, y el ha salido por la derecha sin respetar el ceda al paso de los tomates.

Se ha parado delante de mí, y hemos empezado a bailar. Yo a la izquierda, él a la izquierda, yo a la derecha, él a la derecha. En un entorno tropical, rodeados de verduras y frutas. incluso me ha pisado. Y me ha dado la risa.

Ahí estaba riendo sola, después de bailar un chachachá con un desconocido. Me ha hecho pensar en lo poco que nos reímos en nuestro día a día, he mirado a mi alrededor, y allí, entre lechugas y tomates, no he encontrado ninguna sonrisa. Cada cual concentrado, contando naranjas, pesando patatas, y sin darse cuenta de que tenían una pista de baile en el pasillo central.

R.

Felicidades

Felicidades por cumplir un año mas y aparentar alguno menos.

Por llegar al tren a tiempo, por elegir ese vagon y no otro.

Felicidades por conocerte, por respetarte, por quererte, por ser tú.

Felicidades por sonreir cada vez que te miras al espejo.

Felicidades por ser fuerte, por bailar bajo la lluvia y disfrutar de la tormenta.

Felicidades, porque te lo mereces, porque va a ser así, porque llegará.

Felicidades, has ganado un viaje por tu vida. Disfrútalo.

R.

Quiero

Quiero encender la luz y que todo esté ordenado. Que la migas de pan estén donde tengan que estar, que el mantel siga doblado en el cajón.

Cuando abra la ventana, quiero que la luz lo inunde todo, que la brisa entre fresca y se lleve las ausencias.

Quiero que te laves las manos antes de tocar el piano. Que sea la melodía de tu risa la que acompañe mi baile.

Quiero querer, quiero que quieras, y quiero que juegues con las sombras sin dejar de mirarme.

Quiero verdades, quiero sonrisas, quiero miradas, quiero palabras y quiero…

R.

Cuentas

Tiempo tranquilo tras la tormenta. Tarde temprana, tal vez, quizás.

Enciendes la luz, escapas del sueño, y cuentas : un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, y ocho

Pierdes el norte, pisas fuerte, prendes la llama y saltas.

Sueltas y vuelas, sigues y avanzas. Sientes… sí….sientes.

Las luces te guían, limpias tus heridas. Lento, muy lento.

Encuentras la paz, encuentras tu casa. Empiezas.

R.

Cuaderno

La misma sensación que tenía de pequeña, cuando me compraban un cuaderno nuevo, y lo miraba, a punto de estrenar. Emocionada viendo su cubierta, sus páginas blancas, o sus cuadrículas, listas para recibir la caligrafía de una niña que escribe sus sueños.

Esa misma sensación de querer hacerlo bien, enlazando una letra tras otra, una palabra con otra, una melodía de frases, una historia, un sueño.

R.