Esta mañana, especialmente fría, no me acompaña una, sino dos velas. Porque hoy hace dos años que me diste la mano, que me acompañas, que formas parte de mi, que me recuerdas que es posible. Es posible caerse, romperse, y al mismo tiempo levantarse y recomponerse. Hace dos años ni siquiera me lo hubiera imaginado, y sin embargo, aquí estás. Te miraba con cierto recelo, pero supiste entenderme. Me has enseñado tanto en este tiempo. He aprendido de mí, de ti, de la vida, de las circunstancias. Fluir no es una opción, aceptar no es negociable. Te acepto y fluimos juntos, cogidos de la mano, y solo nosotros conocemos el secRETO. Felicidades.
Un día frío de enero. Agradeciendo.