RETOmar

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Se despide Enero. Un Enero de poca agua y de muchas letras. Un Enero de muchas palabras, de muchas imágenes, de algunas historias. Se despide… como esta luna caprichosa que cada mañana juega al escondite y se cubre con abrigos de colores antes de ir a dormir.
Despedidas…estaciones, aeropuertos…lugares de primeros besos, de últimos abrazos. De susurros, de miradas, de emociones. ¡Tantas emociones juntas!
Cada cosa se va poniendo en su sitio, con paciencia, como cuando armas un rompecabezas, solo que en este caso las piezas se colocan solas. Esta mañana veo pocas luces a través de la ventana. Me sigue acompañando la luz de la llama de mi vela aromática, que no se pierde mis mañanas de escritura, mis despertares inspirada.
Gracias Enero, vamos a RETOmar el camino, a escribir nuevas historias. Vamos a prepararnos para dar la bienvenida a Febrero, y a dejarnos sorprender.

Último día de Enero de 2024

Nada concRETO

Podría entrar con los ojos cerrados y sabría exactamente dónde estoy porque sigues oliendo igual, sigues sonando igual, sigues brillando igual. Te veo a lo lejos, y de repente surgen imágenes que estaban escondidas, atrapadas, dormidas. Literalmente me teletransporto. Recuerdo, y veo, la nota que me pasaste por debajo de la mesa en la que me escribiste «¿quieres ser mi pareja en el baile de fin de curso?», y mi respuesta en el mismo trozo de papel: un sí en mayúsculas escrito con rotulador rojo. Y recuerdo y veo nuestras miradas. No había nadie más, no había nada más.
Recuerdo un ramo de flores brillando encima del asiento del acompañante de un coche azul, y otra vez aquella mirada y aquella sonrisa que no me cansaba de ver. Escucho los primeros acordes de Romeo and Juliet de Dire Straits y no puedo evitar sonreír. Porque no nos importaba qué hora era, no nos importaba si llovía o hacía sol. La canción sonaba, en bucle, mientras conducías con las ventanas abiertas y nos reíamos como si no hubiera un mañana. La ciudad era nuestra cómplice, nuestro refugio, y ella sigue aquí. Luego tuvimos que aprender a desconocernos. Nos olvidamos de soñar, nos despistamos a la hora de tomar el tren, y las flores terminaron marchitándose.
GRACIAS.

Otro día de Enero viendo amanecer en esta ciudad.

SecRETO

Esta mañana, especialmente fría, no me acompaña una, sino dos velas. Porque hoy hace dos años que me diste la mano, que me acompañas, que formas parte de mi, que me recuerdas que es posible. Es posible caerse, romperse, y al mismo tiempo levantarse y recomponerse. Hace dos años ni siquiera me lo hubiera imaginado, y sin embargo, aquí estás. Te miraba con cierto recelo, pero supiste entenderme. Me has enseñado tanto en este tiempo. He aprendido de mí, de ti, de la vida, de las circunstancias. Fluir no es una opción, aceptar no es negociable. Te acepto y fluimos juntos, cogidos de la mano, y solo nosotros conocemos el secRETO. Felicidades.

Un día frío de enero. Agradeciendo.