
¡Hola! ¿Qué tal estás? Hace días que no sé nada de ti. Por aquí todo va bien, el verano ha traído luz y calor, aromas de flores y cantos de golondrinas.
Sé que estás encontracndo tu camino, y que has vuelto a escribir, y eso me gusta mucho. Me gustaría verte más a menudo, pero me conformo con saber que sigues bien.
Querida YO, no dejes de caminar siempre hacia adelante; no dejes de decir «te quiero» cada vez que lo sientas; no dejes de soñar en grande.
No dejes de contarme, de vez en cuando, qué tal te va la vida, y sobre todo, sobre todo, queridísima YO, nunca dejes de sonreir, recuerda que tu sonrisa es mágica.
Te quiere: YO

