
Hace algún tiempo, alguien me dijo que para retener los sueños mientras dormía, debía dejar la mano abierta debajo de la almohada, y no cerrar los puños al dormir. Suelo hacerlo, creo que siempre. Sin embargo no estoy segura de que sea ese gesto el que hace retener los sueños. Me imagino qué haría yo si fuese el sueño de alguien. Quisiera que me retuvieran por ser real, no querría que jugaran conmigo, querría que me soñaran de verdad. Querría que fueran sinceros conmigo. Porque los sueños se cuidan. Me quedaría aunque el puño estuviera cerrado porque confiaría ciegamente en quien me sueña, porque estaría segura de que no me van a traicionar. Los sueños son sueños pero también hay que mimarlos, no fallarles, quererlos de verdad. Porque si no lo haces, se rompen, se quiebran, se apagan, se olvidan. Porque, si con el tiempo, siendo sueño, descubriera que han jugado conmigo, de nada servirá que alguien mantenga la mano abierta al dormir, porque no voy a querer estar ahí, porque me escurriré entre los dedos y huiré de esa almohada.
Febrero 2025
Habitar en un sueño; o en una sonrisa; o en la forma en que alguien tuerce una esquina cuando la luz se demora en caricia. Siento que tienes el tintero en el corazón, de ahí que sea un placer pasear por tus palabras.
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