Mudanza

Acabo de cerrar la última caja, la de los utensilios de cocina, que parece que se hayan reproducido en estos años. ¿En qué momento decidí tener tres coladores chinos? He tirado cosas inservibles que no sé para qué guardaba (ni sabía que tenía) a la basura; he regalado algún artilugio que sé que no usaré ni echaré de menos, y me he dado un tiempo de reflexión con algún que otro objeto de dudosa utilidad en mi futura cocina. Porque lo que va a cambiar es la cocina, no la persona que va a estar en ella, así que en el momento en que abra la caja donde escribo con rotulador negro de punta gruesa «COCINA-VARIOS» haré una nueva selección. Y es que, no nos engañemos, esta mudanza está siendo muy interesante desde el punto de vista de la selección y de la elección. En esta caja caben solamente diez platos y tres cazuelas, no voy a cargar más, así que la cazuela número cuatro queda descartada, los platos con algún golpe, los que no son de ninguna vajilla actual o los que quedaron al fondo del armario no van a tener el privilegio de viajar conmigo. Les doy las gracias por los servicios prestados y me despido de ellos. Y así llevo no sé cuántas cajas. En nada me pongo con las maletas, donde voy a transportar la ropa. Y esa va a ser, estoy convencidísima, otra gran aventura.

Entre cajas – Noviembre 2024

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