Esto sí que es un reto

¿Qué pasa cuando no sabes qué escribir? Estás delante del papel, con el bolígrafo en la mano (sí, yo soy de las que escribe a mano, en libretas, en papeles, en blocs) y no tienes ni idea de por dónde empezar. No tienes ni idea de qué vas a escribir, de hecho, no tienes ni idea de si vas a escribir o no. Y claro, me da por pensar que esto se debe parecer a cuando no sabes qué decir. Cuando estás con más personas y todo el mundo se queda callado, y a veces alguien dice “ha pasado un ángel” para romper el silencio, o la incomodidad. La incomodidad ¿de quién?

En este caso, ¿el silencio sería lo mismo que una hoja en blanco?

Delante de la hoja no siento incomodidad, más bien siento cierta presión, y cuando me pasa esto, la dejo de lado, porque no me gusta escribir bajo presión.

Luego, en cualquier momento del día, la más mínima cosa, un pequeño detalle, un ruido, una palabra, una imagen, hará que en mi cabeza surja una frase, y tras esa otra y otra más. Y así, sin darme cuenta, necesitaré volver a mi hoja en blanco para escribir las frases que bailan en mi cabeza. Para ordenarlas, o no, y contar una historia, o pensar en voz alta. Claro, que no habrá voz, pero como parece ser que el silencio y la hoja en blanco son parecidos, pues, digo yo, que las letras y la voz también lo serán.

Deja un comentario