RETOrciendo la sábana

Esta mañana no era mañana, porque no ha habido noche. O sí. Vueltas y más vueltas, sintiendo la temperatura subir y bajar, sintiendo mi cuerpo decir «hoy no voy a moverme ni a moverte». Y mientras siento todo esto, retuerzo la sábana. Y recuerdo, o sueño, quién sabe. Una mirada, un susurro, una mano cerca de la mejilla para comprobar que respiras lento, que tu piel está seca, que tu temperatura está controlada. Y recuerdo, o sueño, una luz tenue, un murmullo, un reflejo en el cristal. ¿Por qué hace tantos días que no llueve? Siento la garganta seca, necesito que llueva. El día que lo haga saldré a la calle a respirar la lluvia, a verla caer. Sí, eso es lo que pienso ahora, mientras retuerzo la sábana.

Y recuerdo, o sueño, que hubo un tiempo en que se ponía un traje, estrenaba perfume nuevo y salía a pasear, con la cabeza bien alta, por las calles casi desiertas de los días festivos, de los días de familia, de los días de desayunar churros con chocolate mientras los niños desenvuelven sus regalos. Hasta el día que lo hizo por última vez. Porque ¿verdad que todo tiene una última vez? Sigo retorciendo la sábana, y recuerdo, o sueño, los siguientes días de churros con chocolate donde ya no hubo churros con chocolate. Porque algunos se fueron, y otros decidieron irse, y ninguno avisó. ¿Qué habría pasado si hubieran avisado? Se está haciendo de día, mi cuerpo sigue diciéndome que no. Sigo retorciendo la sábana. Sigo recordando, o soñando… Hoy no lo sé distinguir.

Un día de diciembre, acabando 2023.

Reto-mando el ritmo y un té

Ayer estabas delante, hoy he tenido que mirar hacia la izquierda para verte, en unos días te irás brevemente, y no tengo claro por dónde vas a volver a salir. Me refiero a la luna, que me tiene completamente hechizada desde niña. Acabo de recordar la voz que me llamó ayer. Escuché mi nombre, pronunciado por esa voz y mi cabeza pensó ¿Qué ha pasado? y la respuesta era que no ha pasado nada, solo ha pasado tiempo. Pensándolo bien, el tiempo modula voces, afina instrumentos, encaja piezas.

Hoy es más temprano que estos días atrás. Sueño bonito, sueño en colores. Sí, sé que sueño en colores porque en mi sueño alguien llevaba un abrigo rojo y si no soñara en colores no me habría llamado la atención este detalle. Toco la taza, el té se está enfriando porque hoy hace frío. La luz de la vela me acompaña y su olor también. Cuando esta vela se consuma iré a comprar una que vi el otro día, cuyo olor me teletransportó, literalmente, a otro lugar y a otro tiempo. Cerré los ojos mientras respiraba el aroma dulce de aquella vela de color amarillo claro, ¿o era blanco oscuro? ¿El color blanco puede ser oscuro? ¿Y el color negro puede ser claro? Mejor voy a calentar un poco de agua para terminarme el té, y empiezo mis rutinas, que hoy mi intención no era hablar de colores.

Feliz día.

Principios de diciembre de 2023 a las 6:33