Ha llegado con otro olor, con otro sonido, vibrando diferente. Ha llegado despacio, sin hacer ruido, con suavidad. Ha llegado sin avisar y tiene frío. Necesita descansar y hacer un alto en el camino. Lo observa mientras sujeta la taza y bebe un caldo caliente. Mientras bebe con los ojos cerrados, aprovecha para estudiar su rostro, para volver a aprenderlo. Cada arruga de su cara es una marca de vida. Cada mancha en sus manos, es una señal de experiencia y de caricias perdidas. Cada dedo es una tecla y una cuerda de los instrumentos que ha tocado. Sus melodías siguen sonando en algún lugar de la memoria, despertando sus sentidos. Su mirada es limpia, brillante, verdadera, atrae, hipnotiza, corta la respiración. Le preguntaría de dónde viene, aunque sabe que en realidad ni viene ni va, en realidad es y está, nunca se movió de ahí.
Noviembre 2023