La veo cada día. Pasa de puntillas para no hacer ruido, para que nadie se despierte. Siempre camina de puntillas. A veces sobre la hierba fresca, otras sobre las hojas secas. Solo le faltan unas zapatillas rosas para parecer una bailarina. Descalza, sobre la arena mojada, se pone de puntillas, respira hondo y espera a que llegue una ola para volver a empezar. Observa cómo los dedos de sus pies se doblan suavemente cada vez que se pone de puntillas. Cada vez se siente más ligera, cada vez llega más lejos. Un día se puso de puntillas sobre una nube y se sintió tan ligera que mirando a la luna prometió llegar hasta ella. Sé que lo hará, de puntillas, poco a poco, disfrutando del trayecto, sin ninguna expectativa.
Abril 2022