Me acerco lentamente, tímidamente. Quiero grabar en mi memoria el preciso instante en que nuestras miradas se crucen. Camino hacia ti y te acercas a mí. Me acaricias los pies, cierro los ojos y siento paz. Estoy en casa.
Seguimos jugando un rato, te acercas y te alejas. Me pierdo en el azul de tus ojos, que ahora es verde y luego gris. Y me dejo llevar. Me abrigas con tu abrazo y escucho tus susurros que se mezclan con silencios. Estabas esperándome y yo sabía que te encontraría.
Sabía que estarías ahí.
Septiembre 2020.