Sin darte cuenta

Sin darte cuenta, es la hora de volver a casa después del trabajo y sin darte cuenta has llegado a casa, pero no recuerdas por dónde has pasado, ni con quién te has cruzado.

Sin darte cuenta ha pasado otro día, y sin apenas darte cuenta la noche araña minutos al día, y el punto por el que se esconde el sol ya no es el mismo que hace unas semanas.

Sí, porque sin darte cuenta, han pasado ya semanas, y sin darte cuenta casi ha pasado el verano.

Sin darte cuenta, los girasoles se han girado para mirarte y para llamar tu atención. ¿Cómo puedes haber pasado delante de ellos sin verlos?

Entonces, sin darte cuenta te das cuenta de que no puede ser y paras. Te detienes. Levantas la mirada y respiras profundamente. Ni siquiera te habías dado cuenta de que sigues respirando. Decides lo que vas a hacer a partir de ahora, porque no puedes dejar pasar tanta belleza; no puedes dejar pasar los minutos sin mas; no puedes dejar pasar tanto y no darte cuenta. No puedes dejar que la vida siga sin darte cuenta.

Abres los ojos, respiras, sonríes y vas a por ello, dándote cuenta de todo.

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