Sí a cerrar los ojos, ver esa llama, y respirar.
Sí a perder el miedo a salir, a sentir a través del cristal, a ver la vida pasar encima de un arco iris.
Sí a quedarte en casa, a recogerte entre cojines de plumas, a leer frases perdidas, a encontrar versos escondidos.
No, a temer a lo desconocido, a esconderse y hablar bajito.
No, a quedarse quieto, a esperar inmóvil, a no reaccionar.
Sí a respirar, sí a moverse, sí a sentir, sí a recordar que todo pasa, que todo nos enseña si queremos aprender.