La chica del sombrero

La veía cada día.

El primer día se fijó en ella porque al llegar, después de saludar con una sonrisa, sacó un sombrero y se cubrió con él.

Era la única de todos los que estaban allí que llevaba sombrero.

Al siguiente día la vio llegar con el sombrero puesto y empezó a imaginar qué hacía allí.

Iba sola, no hablaba con nadie, miraba por la ventana, con la mirada perdida en el horizonte.

Al tercer día, después de observarla, decidió seguirla sin ninguna intención más que construir una historia acerca de ella.

Cuando llegó a la orilla, vio claramente cómo sonreía. Quiso saber qué provocaba su sonrisa, y tras unos minutos entendió que el motivo de la sonrisa era simplemente estar allí.

En ese punto, sonrió también.

R.

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