Veo tu mirada tan limpia, con esa inocencia, con esa ilusión y no puedo dejar de mirarte.
Tus pequeñas manos empiezan a moverse, a gesticular, a imitar… te haces entender.
Pronto hablarás, y estoy deseando escuchar tu vocecita, estoy deseando que expreses todo eso que llevas dentro. Que pidas, que hables, que sueñes, que vivas, que sigas riendo, con tu risa contagiosa y terapéutica. Esa misma risa que alegra cualquier mal día, esa risa sana, limpia, y pura.
Eres energía, eres torbellino y tienes tanto que enseñarnos y tanto que aprender.
Eres cariñoso, eres bondad, eres pureza, eres amor, porque del amor naciste y entre amor creces.
Y no puedo dejar de mirarte.