Siete lunas

La primera luna la pilló desprevenida, bailando en círculos, caminando en línea recta, abrazando las estrellas.

La segunda le tocó en el hombro y sin asustarla, le susurró al oído : «adelante»

La tercera le agarró la mano con fuerza y la llevó con ella por un sendero de paz.

La cuarta luna sólo observaba, satisfecha, su obra, su creación.

Llegó la quinta luna, como llega una bocanada de aire fresco, con música de colores, con olores y sabores.

La sexta luna trajo paz, sonrisas, miradas, recuerdos….felicidad.

Y llegó la luna número siete, como llega un huracán, moviendo todo lo que encontraba a su paso, dejando la brújula sin su norte, y le dijo: «la siguiente está por venir»

Miércoles

Miércoles

No había lujos, no podía haberlos, aunque ¿qué sería un lujo?

Llegaba el miércoles, y sin fallar ni uno, venías con un ramo de claveles. Rojos, rosas o blancos según los tuviera la señora que los vendía a la puerta del mercado. No fallaste ni una semana, invierno o verano, siempre me traías ese ramo, hasta que dejamos de vivir cerca y no volvieron a haber claveles en casa.

Durante todos estos años, cada vez que he visto esa flor, he pensado en ti. Te he sentido muy cercana desde que te fuiste. Te tengo ahí, cerca, vigilándome, y el otro día me mandaste una señal: era miércoles, y sí, tuve un ramo de claveles, y para mí, eso, es un lujo.

Gracias infinitas.

Colores

Texto escrito en 1993:

Azul, así era el cielo cuando lo miré, así era el mar que se rompió ayer.

Amarillo, así era el color del sol ese día, el color de la luz y de la alegría.

Rosa, como el perfume de una flor, como el color de mis mejillas por el rubor.

Roja la rosa que deseaba y los labios que temblando, besaban.

Y la oscuridad, después de aquella puesta de sol tan hermosa, cubrió las luces y los colores con un velo que apenas dejaba sitio para una luz.

Blanca, la luna que desde su sitio nunca engaña.

No puedo dejar de mirarte

Veo tu mirada tan limpia, con esa inocencia, con esa ilusión y no puedo dejar de mirarte.

Tus pequeñas manos empiezan a moverse, a gesticular, a imitar… te haces entender.

Pronto hablarás, y estoy deseando escuchar tu vocecita, estoy deseando que expreses todo eso que llevas dentro. Que pidas, que hables, que sueñes, que vivas, que sigas riendo, con tu risa contagiosa y terapéutica. Esa misma risa que alegra cualquier mal día, esa risa sana, limpia, y pura.

Eres energía, eres torbellino y tienes tanto que enseñarnos y tanto que aprender.

Eres cariñoso, eres bondad, eres pureza, eres amor, porque del amor naciste y entre amor creces.

Y no puedo dejar de mirarte.

Bailemos

Bailemos

Espera.

No te vayas todavía. Quédate un rato más. Ven y sube el volumen, es nuestra canción.

Te voy a pedir que me abraces. No me mires así. Te voy a abrazar yo porque es lo que quiero hacer y además lo necesito, luego tú decides si también quieres abrazarme.

No digas nada por favor. Cierra los ojos y déjate llevar. Sé dónde vas a ir, lo estoy sintiendo.

Y ahora escucha, ¿lo oyes?

No, la canción ya no. Mi corazón latiendo y el tuyo siguiendo su compás.

Ahora, si quieres, vete.

R.